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Presionas los pedales con fuerza,
pero éstos parecen negarse a bajar.
Alzas la mirada ... y estás solo.
No encuentras posición.
Te dejas caer en el sillín,
vuelves a hacer palanca con piernas y hombros.
El ritmo de pedaleo sigue decreciendo.
No vas en línea recta,
sino dando ligeros bandazos a los lados.
Sigues hundiéndote, pero sigues pedaleando,
y eso es lo único que importa.
El tiempo va hacia atrás
y las distancias se alargan inexplicablemente.
Ya llegas.
Ves la cumbre ...
Venga ... un poco más ....
Solo distingues unos metros por delante tuyo.
Alzas el rostro,
No !
Vas a hacer lo que no debes!
No lo hagas!
Lo has hecho ... miraste hacia atrás ...
los has visto ... te estremeces.
Acabas de ver lo que tanto temías.
Ya no hay remedio, el gesto está hecho.
Ahí los tienes. Ahora si que vienen a por ti.
Elevas la vista, miras hacia adelante ...
Venga ! venga ! ... un poco más !
Te vas hacia los lados ...
Solo con grandes dificultades, logras mantener el equilibrio ...
Ya no es el balanceo que llevabas hasta ese momento ...
Estás perdiendo el sentido de las proporciones ... de las distancias ...
La carretera se alarga ... y se alarga ...
Te dices ... venga ! venga ! ... un poco más !
Vuelves a irte hacia un lado de la carretera ...
No ! No ! ... endereza la rueda ! ... así .. eso es ...
Has abierto la boca ... el estomago te da vueltas ... el suelo se mueve ...
No puedes abrir los ojos, porque el sudor sigue tapándolos ...
Venga ! venga ! ... un poco más !
Solo un aliento desconocido y una tenacidad animal te impulsa ...
Asciendes con la enfermiza sensación de lentitud de quien sabe
que aún va a continuar un poco más, pero dudas si realmente estás
avanzando algo, pese a que ves que se mueve.
Lo que se oye no se ve ... lo que ve ... no existe ...
pero has de continuar ... un poco más ...
Venga ! venga ! ... un poco más !
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