EL TUNEL












Fue una espera interminable.

No sé cuanto tiempo pasó en los relojes,

de ese tiempo anónimo y universal de los relojes,

que es ajeno a nuestros sentimientos, a nuestros destinos,

a la formación o al derrumbe de un amor,

a la espera de una muerte.


Pero de mi propio tiempo fue una cantidad

inmensa y complicada, lleno de cosas y vueltas atrás,

un río oscuro y tumultuoso a veces,

y a veces extrañamente calmo y casi mar inmóvil y perpetuo

donde estábamos frente a frente contemplándonos estáticamente,

y otras veces volvía a ser río y nos arrastraba como en un sueño

a tiempos de infancia y yo la veía correr desenfrenadamente

en su caballo, con los cabellos al viento y los ojos alucinados.


Y era como si los dos hubiéramos estado viviendo

en pasadizos o túneles paralelos, sin saber que íbamos

el uno al lado del otro, como almas semejantes

en tiempos semejantes, para encontrarnos al fin

de esos pasadizos, delante de una escena pintada por mí,

como clave destinada a ella sola, como un secreto anuncio

de que ya estaba yo allí y que los pasadizos se habían

por fin unido y que la hora del encuentro había llegado.


¡ La hora del encuentro había llegado !

¿ Pero realmente los pasadizos se habían unido y nuestras

almas se habían comunicado ?


¡ Que estúpida ilusión mía había sido todo esto !


No, los pasadizos seguían paralelos como antes,

aunque ahora el muro que los separaba fuera como

un muro de vidrio y yo pudiese verla como a una

figura silenciosa e intocable ...


No, ni siquiera ese muro era siempre así :

a veces volvía a ser de piedra negra

y entonces yo no sabía que pasaba al otro lado,

que era de ella en esos intervalos anónimos,

qué extraños sucesos acontecían;

y hasta pensaba que en esos momentos

su rostro cambiaba y que una mueca de burla

lo transformaba y que quizá había risas cruzadas

con otro y que toda la historia de los pasadizos

era una ridícula invención o creencia mía

y que en todo caso había un solo túnel,

oscuro y solitario: el mío, él túnel en que había

transcurrido mi infancia, mi juventud, toda mi vida.

(Ernesto Sábato)




OTRA VERSION DEL TUNEL