Cada nuevo amanecer,

el sol se deja ver

en el mar del Japón.


Cada nuevo día

su brillo ilumina

Vladivostok.


Pero tu te fuiste ...


Una profunda tristeza

inundo el aire ...

arrasó su puerto ...

y vaga por sus calles ...


Cada nuevo amanecer,

la luz vuelve a surgir

en las costas de oriente ...

Pero su brillo

no inunda como antes ...


No era el sol quien,

cada amanecer,

lo inundaba todo con su luz ...

era tu sonrisa, Elena ...

era el brillo de tus ojos claros ...

era tu pelo, rusita ...


Cada nuevo día ...

el sol surge en el horizonte ...

pero su luz ... ya no es luz ...

no se refleja en ti ...


Al sol .... a oriente ...

les faltas tu.




Allí quedó la lluvia de tu llanto cuando te fuiste.

Ahora tu brillo está aquí.

I TEBIA LUBLU

DO SVIDANIA.