Que lejos estan aquellos días
en que cantando alegre,
jugabas con mi pelo
y en tu regazo me dormías.
Con que grata alegría escuchabas
las frases pasajeras
que, por ser de mis labios,
con maternal orgullo repetías.
Hoy, que los años han pasado,
contemplo la vida ...
y al recordar tu carino,
de mis ojos brota el llanto,
porque, pensando en ti ...
me siento niño.
