LA COLINA DE LAS CEREZAS

Lucio Battisti









Y si de veras tu deseas una vida luminosa y más fragrante,

cancela con coraje esa suplica en tus ojos.



Pues tener sabiduría es solamente la prudencia más sedante,

y casi siempre el sol en la colina espera.



Más porque ... tu no estás ya azul y luciente.

Más porque tu no vas muy cerca de mí ...

volando en torno a las tradiciones,

como un palomo en torno a un gran globo ... cautivo

y con un golpe en el pico bien ajustado,

romperlo y que ya ... ya ... ya ...



Los dos subimos más arriba ...

planeando sobre bosques de brazos tensos ...

Una risa que no está,

ni una cara ni una edad.



Y respirando brisas que desbordan ya sus tierras

sin los límites precisos ...

Nos alejamos y luego retornamos más unidos.

Y más en alto y más allá (si cierras los ojos un instante) ...

ahora hijos de la inmensidad.



Si sigues tras mi mente, si sigues tras mi mente ...

abandonas fácilmente los recelos más antiguos.

Mas no comprendes que solo el miedo contagia y mata el sentimiento,

las almas no tienen sexo ni son mías.



Tu ya no temas, tú no serás presa del viento.

Más porque no me das ya tu mano, porqué ...

podemos correr sobre la colina

y entretenernos a ver la mañana (y el día) ...

y golpeando un guijarro, residuo de infierno

verlo rotar y ... ya ... ya ... ya ...



Los dos subimos más arriba ...

planeando sobre bosques de brazos tensos ...

Una risa que no está,

ni una cara ni una edad.



Y respirando brisas que desbordan ya sus tierras

sin los límites precisos ...

nos alejamos y luego retornanos más unidos.

Y más en alto y más allá,

ahora hijos de la inmensidad.