RECUERDOS DE UNA MUDANZA
De nuevo pulse el número seis, el ascensor respondió a mi llamada.
Ascendí en él, como tantas veces había hecho, hasta que se paró.
Esta vez utilice la llave. No podía esperar a que nadie abriese.
Extrañe los ladridos de la perrita, creí por un momento escucharlos,
pero ... no ... no sonaron. Esta vez .... no.
Nada sonaba ya igual en esa casa.
Empuje la puerta, la luz estaba apagada y ya era tarde.
El salón estaba envuelto en penumbras y el silencio era doloroso.
Las cajas se amontonaban en el centro de la habitación,
los recuerdos estaban dentro de ellas y a su alrededor.
Tantos recuerdos metidos en simples cajas de cartón,
esparcidos en aquel silencio, en aquella penumbra.
Recorrí el pasillo ... en la habitación estaba su bicicleta.
Recuerdo cuando aprendió a usarla, cuando le veía mantener
el equilibrio sobre ella, la mezcla de satisfacción y temor que sentía al verle ...
Satisfacción por verle aprender ... miedo por mi natural
instinto de protección hacia él.
Junto a la bicicleta, su pijama de hacia muchos años.
Le recogí y lo metí en una de las cajas ...
Quería guardarle, no se exactamente para que, pero algo me decía
que no podía desprenderme de él, que no podía tirarlo, como había
hecho con tantas otras cosas.
Puede que no tengan ninguna utilidad,
pero ... como podría desprenderme de el como si
fuese un simple trozo de tela ?.
No lo era, era algo que me traía muchos recuerdos ...
aun le imaginaba, con aquel pijama saltando sobre la cama.
De nuevo caminé hasta la sala.
Decidí continuar metiendo todos aquellos recuerdos en las cajas de cartón.
Allí ... sobre el sofá estaban Pluto, Dumbo ...
y el resto de películas de su infancia ...
No tienen ninguna utilidad estas películas, las tiraré ...
pero .... Dumbo ... no ... esa no puedo tirarla.
Cuantas veces vio Dumbo ... cuantas veces vio Pinocho ...
Las vio tantas veces ... repetía los diálogos de memoria ...
La guardaré ... creo que no la veré nunca ... pero la guardaré,
la meteré en una cajita y estará aquí .. a mi lado ...
hasta que algún día venga a recogerla ... junto a su pijama ...
junto a todos mis recuerdos perdidos ...
Continuaré ......
Aquí están mis cosas ... mas recuerdos ...
Esta carpeta ... no creo que tenga nada importante ...
bueno, solo mis cartas ... las cartas que la escribí
cuando estuve lejos de ella ...
Leeré alguna ... me suenan ya tan distantes !
Tampoco puedo desprenderme de ellas ...
Joder ! ... no puedo desprenderme de nada !
Todo ... absolutamente todo lo que me rodea, es un trozo
de mi vida con ellos ... desde un trozo de ropa ... hasta
unos papeles amarillentos por el paso del tiempo.
Cualquier objeto, me trae a la mente ... un trozo de mi vida.
Es mucho tiempo, demasiado tiempo, para que sea fácil
desprenderse de cualquier cosa.
Me senté en el suelo ... encendí un cigarrillo ...
y me quedé fumando allí, rodeado de todo aquello que me
hacia mirar hacia atrás ...
Sentado en la oscuridad que daba a la habitación la ya tardía hora,
ni siquiera había encendido las luces ...
No sé cuanto tiempo transcurrió ... mi mente voló hacia atrás ...
volví a escuchar aquellas lecciones de tardes de domingo ...
a verla sentada cuando yo llegaba a la casa, a escuchar las
quejas de él porque algo no funcionaba en sus juegos ....
volví a escuchar ladrar a la perrita ....
La ceniza del cigarrillo cayó al suelo,
no me preocupó ... nadie iba a decir nada ...
Cuanto me hubiese gustado que ella estuviese allí ...
aunque solo fuese para recriminarme eso ...
Era la hora de la cena, pero ningún sonido salía de la cocina.
Todo era silencio ... silencio y oscuridad ... cada vez mayor,
a medida que la noche se iba acercando.
Me levanté ... volví sacar el pijama de la caja ...
recogí la carta que había estado leyendo, la metí de nuevo
en la carpeta ... y con ella en una mano y el pijama en la otra,
me acerqué a la puerta ...
Creo que hoy no haré nada ... ya regresaré mañana ...
hoy me iré ... estoy cansado ... demasiado cansado ...
cansado del trabajo ? ... cansado de pensar ? ... no lo sé ...
Volví a abrir la puerta ... miré de nuevo hacia el interior
de la sala ... me quedé parado unos segundos ... y cerré la puerta.
El tiempo no se detiene ...
pero mientras existan los recuerdos,
siempre podremos mirar hacia atrás.
|
|
|
|