Para Rita, hoy es un día muy especial,
hoy es su primer día en la escuela de brujas
y por eso está algo nerviosa.
Esta noche apenas ha podido dormir,
ha pasado toda la noche imaginando a sus compañeros,
su maestra, su escuela y sobretodo
repasando todo lo que debía llevar.
Porque una buena aprendiz de bruja siempre
ha de ir a la escuela preparada con su cesta para recoger hierbas,
la pluma de águila y el tintero mágico,
el manual de hechizos y brujerías y sobretodo,
lo más importante, el gorro con punta.
Por fin, salió el sol! Rita es la primera en levantarse su mamá,
Rosaura, la sigue y le prepara un buen desayuno.
Es importante ir a la escuela bien desayunado.
¿Rita, lo tienes todo? Le dice su madre
Si mamá, todo, todo todo. - dice mientras repasa lo que debe
llevar, hoy es su primer día y no puede olvidar nada.
Sale de casa cogida de la mano de mamá y, al traspasar la puerta,
ve como otras niñas también se dirigen
hacia el mismo camino que ella tomará.
¿ Serán mis nuevas compañeras?- se pregunta alegremente.
La escuela está a un extremo del pueblo, muy cerquita del bosque
y de la fuente encantada, el camino que lleva hasta el colegio
está rodeado de pequeños arbustos que en primavera se llenan
de flores blancas, pero ahora tan solo quedan diminutas
hojas amarillas, eso quiere decir que se aproxima el frío
y con el la nieve, las tardes junto a la chimenea,
los cuentos de la abuela ...
Por fin llegamos. La escuela es un edificio con cuatro torres,
una en cada extremo, y cada una de ellas tiene una forma diferente.
Ves, Rita, en la torre redonda estarás tu. -
Le dice mamá sonriendo mientras le suelta la mano.
Ha venido a recogerlas una señora alta, con el pelo rojo,
unos grandes ojos azules y unos labios rojos como las fresas,
esa es Leonor, su maestra.
A Rita le empieza a coger una especie de miedo,
mil cosquillas recorren todo su cuerpo.
No sabe si dar la vuelta e ir con mamá o seguir hacia delante,
en fila, con sus compañeras.
Se gira y ve la sonrisa de mamá que la mira con sus ojos tiernos,
y que con un gesto le dice adios ,
Rita sabe que no pasa nada, allí estará bien.
Que grande es la escuela, con tantos pasillos, puertas,
ventanas, niñas y niños que vienen y van...
Seguro que estaré bien, mamá estará esperándome allí fuera
hasta que salga - piensa Rita.
Mamá nunca me dejaría en un sitio peligroso,
aunque esto no se parece en nada a lo que yo imaginaba,
va pensando mientras recorre aquel interminable pasillo.
Leonor tiene una dulce voz, y se presenta ante toda la clase,
Rita mira a sus compañeros que, como ella, están a punto de llorar.
Pero quien se atreve a hacerlo primero.
- Yo preferiría estar en casa, mama me está esperando, no pasa nada,
se va repitiendo mientras contiene las lágrimas.
Pero de pronto no puede más, el miedo es tan grande
que puede con ella y estalla en sollozos.
Mamaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!
Leonor la coge en sus brazos y la consuela con tanto cariño
que le recuerda a mamá. Poco a poco se va sintiendo mejor.
No me han abandonado, realmente aquí puede que lo pase bien,
y siempre está Leonor para acunarme cuando me siento mal.
Ahora es capaz de volver a su sitio en aquella clase.
Puede empezar a ver cuantas cosas maravillosas hay alrededor suyo,
no parece tan feo como hace un rato.
Va pasando el rato y por fin toca la hora de salir.
Ciertamente está mamá allí esperándome con su sonrisa de antes.
Pobrecilla, ha pasado toda la mañana aquí
esperando a que yo saliera! - piensa.
Bueno mañana volveré a la escuela, no se está tan mal.
Mevlana (rosi)