RÍO PEQUEÑO, HISTORIA GRANDE.

El río Asón tiene su nacimiento
en una cueva ubicada en un farallón
rocoso, despeñándose sus aguas en
una bellísima cascada de unos
70 metros de altura.

Configura uno de los más singulares
y hermosos valles fluviales que cruzan
la geografía cántabra.

Descubriremos poblaciones insignes,
paisajes extraordinarios y rincones
difíciles de olvidar.

Desemboca en al mar Cantábrico,
formando con él las marismas
de Santoña y un entorno natural
de una belleza incomparable.
 





Comenzamos en los Collados del Asón, entre las abruptas montañas del Valle de Soba, donde fluyen los ríos Asón
y su afluente, el Gándara.

El Asón nace a partir de una espectacular cascada de 70 metros, donde el agua estrepitosa y el maravilloso paisaje
que nos ofrece la cabecera del valle, impregna tus sentidos. Contrasta con el nacimiento del Gándara en unas suaves
praderas. Ambos ríos discurren por valles diferentes, los de Soba y Ruesga, para unirse en Ramales de la Victoria,
formando así el Alto Asón, cuyos macizos calizos (con cotas de hasta 1.600 m.) albergan gran cantidad de cavidades
que hacen del lugar un paraíso para expertos espeleólogos de toda Europa.

Continuamos río abajo donde el Asón toma el renombre de truchero y salmonero. A lo largo de Rasines y Ampuero,
el valle se hace ancho y sus aguas se remansan entre prados ofreciendo riberas con magníficos escenarios para el baño.
Abundan los chopos y las aliasas. Hay castaños, nogales, árboles frutales y arbustos como el saico y el laurel.

En algunos rincones del río puedes encontrar patos y garzas, pero sólo tendrás que llegar a su curso bajo, camino de la
desembocadura en Colindres, formando la Ría del Asón, para llegar a las marismas de Santoña, y encontrarte con la
riqueza faunística que ofrece esta Reserva Natural.